miércoles, 7 de marzo de 2012

Disertación sobre las pláticas aburridas

Es curioso a lo que se han reducido las charlas en la actualidad.
"-Hola, ¿cómo estás?-
-Bien, y ¿tú?-
-Bien...-
-Órale, y ¿qué haces?-
-Nada, y ¿tú?-
-Igual-
-Órale-"
Es aún más curioso que estas pláticas solamente puedan desenvolverse virtualmente.
Nos hemos reducido a unos balbuceos, dónde no decimos nada y sin embargo lo agotamos todo.
Quisiera poder mantener una conversación amena, sin recurrir a trivialidades, esas dónde hasta el precio del dólar y el clima, ahora, son una novedad y se disfruta más que el simple intercambio de monosílabos.
Desgraciadamente nos hemos quedado en mute, tengo que repasar 3 o 4 veces lo que diré, con el fin de que no se vuelva aburrido y dé pie a una continuación. Pero ni así lo consigo. Varias veces por las noches, me quedo con las ganas de charlar amenamente, contigo o contigo. Pero no. Prefiero sumirme en mis pensamientos, en mi charla con aquél que ya no es. La poesía, el cuento, en ensayo. Aquello que me diga más que tus muertas palabras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario