martes, 28 de febrero de 2012

Pedro Grullo

¡Vaya!, al parecer, Pedro se siente tan solo en sus líneas, patrocinadas por el silencio y el olvido, que ha decidido venir a visitarme. A robar mi espacio. Entiendo a Pedro. La necesidad de salir de sí, para encontrarse con el otro ( o los otros). Ese suplicio por ser escuchado, leído, tomado en cuenta, es suficiente para incitarlo a  realizar actos que otros reprochan, pero que nadie, en lo absoluto, conoce.

Es como al pasar junto a alguien, prejuzgamos al punto de producirnos compasión o repugnancia.

Pobre Pedro. Tan solo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario